La educación lenta

La educación lenta es un paradigma que no pretende hacer las cosas despacio, sino saber encontrar precisamente el tiempo justo para cada cual y para cada actividad pedagógica. Educar para la lentitud significa respetar el ritmo de cada niño y el tiempo de cada aprendizaje.

A continuación concretamos quince principios que Joan Domènech considera importantes para la educación lenta:

1. La educación es una actividad lenta.

2. Las actividades educativas tienen que definir el tiempo necesario para ser realizadas, y no al revés.

3. En educación, menos es más.

4. La educación es un proceso cualitativo.

5. El tiempo educativo es global y está interrelacionado.

6. La construcción de un proceso educativo tiene que ser sostenible.

7. Cada niño –y cada persona- necesita un tiempo específico para aprender.

8. Cada aprendizaje tiene que realizarse en el momento oportuno.

9. Para conseguir aprovechar más bien el tiempo hay que priorizar las finalidades de la educación y definirlas.

10. La educación necesita tiempo sin tiempo.

11. Hay que devolver tiempo a la infancia.

12. Tenemos que repensar el tiempo de las relaciones entre persones adultas y niños.

13. El tiempo de los educadores se tiene que redefinir.

14. La escuela tiene que educar el tiempo.

15. La educación lenta forma parte de la renovación pedagógica


La escuela, por lo tanto, necesita un replanteamiento, no del tiempo ni de la organización. Requiere recuperar el sentido de la educación y garantizar que esta responde a las necesidades de la sociedad.

De:  
http://www.grao.com/llibres/elogio-de-la-educacion-lenta

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